SÉ LIBRE DEL TEMOR

Cuando era jovencita, mi madre se dio la tarea de enseñarme a concinar. Creo que esto forma parte de los placeres de la vida que Dios nos otorga, el poder compartir comidas con familiares o amigos. Fue entonces que aprendí acerca de la importancia de los (buenos) aliños/condimentos/ aderezos. En efecto, un aliño fallido puede estropear hasta la mejor pieza de carne o de pescado. Creo que nuestro corazón y nuestra vida son un poco como “la materia prima”, que se puede “aderezar” con cosas buenas o malas. Es este aliño el que le da sabor a nuestra vida. Hay cosas que pueden alimentar tu vida, tales como la Palabra de Dios, el gozo o la paz de Cristo. Estas son buenas influencias, “buenos aliños”. Sin embargo, el miedo, la duda o el temor son malas influencias, malos razonamientos que producen un sabor amargo a nuestra vida si les damos lugar. Me gustaría en este día ayudarte a poner fin a esos pensamientos de miedo, si es tu caso, confesando y meditando estos versículos...