Lo que consumes te define

 


El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu Santo dice a la iglesia

Pastor Asociada Mireya San 

¿De qué peso estás?

Antes de hablar… revisa qué estás consumiendo.

No todo lo que entra en tu mente es inofensivo. Hay cosas que te alimentan, pero también hay cosas que te envenenan. Y eso, tarde o temprano, saldrá por tu boca.

“De la abundancia del corazón habla la boca.”
(Lucas 6:45)

Lo que consumes te define

Tu corazón no se contamina de un momento a otro.
Se va llenando poco a poco.

Pensamientos, conversaciones, actitudes… todo se acumula. Y cuando menos te das cuenta, ya estás caminando en la dirección equivocada.

Ahí comienza el “peso espiritual”:

  • malos pensamientos
  • malas actitudes
  • falta de sinceridad
  • pérdida de honestidad

Y entonces aparece algo más peligroso:
la hipocresía.

El peligro de rechazar la verdad

Cuando te acostumbras a consumir lo incorrecto, llega un punto en el que empiezas a rechazar la verdad que antes conocías.

No es ignorancia… es decisión.

Por eso, este es el momento de actuar:
lo que sabes que es verdad, practícalo.

Cuidado con la mente ociosa

Una mente vacía siempre será llenada por algo.

“No os conforméis a este siglo…”
(Romanos 12:2)

El problema es que muchas personas se alimentan de lo que no edifica:

  • conversaciones vacías
  • distracciones constantes
  • contenido sin propósito

Eso produce una mente sin dirección.

Y una mente sin dirección… termina en destrucción.

No todo consejo viene de Dios

Hay personas que llaman bueno a todo.
No disciernen.

No saben diferenciar entre lo que viene de Dios y lo que viene del enemigo.

Pero la verdad es clara:

  • Dios = vida
  • Diablo = muerte
    (Juan 10:10)

El peso determina tu destino

Tu vida espiritual no es neutra.
Está avanzando… o está retrocediendo.

“La muerte y la vida están en poder de la lengua.”
(Proverbios 18:21)

Según lo que consumes, hablas.
Según lo que hablas, vives.

No solo hables de Dios… vive en Él

No basta con mencionar a Dios.
No basta con conocer versículos.

Dios quiere relación.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo…”
(Apocalipsis 3:20)

Dios ya está hablando.
La pregunta es:

¿Estás escuchando?

La decisión es tuya

Dios no fuerza la entrada.
Tú decides abrir.

Si tu oído está distraído, no escucharás.
Si no escuchas, no responderás.
Y si no respondes, nada cambiará.


Revisa lo que estás consumiendo.
Revisa lo que estás hablando.
Revisa en qué te estás convirtiendo.

Cristo viene ya.

“Presta atención y Dios te dé entendimiento en todo.”
(2 Timoteo 2:7)


















El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu Santo dice a la iglesia (23/Mar/26)

¿De qué peso estás? Antes de que tu boca se abra, mira qué comes. Escucha lo que te envenena y te lleva a maldecir. Recuerda que de la abundancia del corazón habla la boca (Lucas 6:45).

Es de suma importancia tener cuidado de lo que hablas (Salmos 141:3-5). El corazón se desliza y ni cuenta te das de que vas equivocad@, camino al mal. Ahí empiezas a subir de peso, porque llenas tu corazón y mente de malos pensamientos y malas actitudes. Se pierde la sinceridad y la honestidad, y entras en un espíritu de hipocresía que termina negando y rechazando la verdad que algún día conociste.

Ese es el peligro de caer en el error que consumiste. Es tiempo de que lo que sabes que es verdad lo pongas en práctica, actuando de acuerdo con lo que declaras con la Palabra de Dios.

No te entretengas en lo que hace el mundo, porque es gente que tiene su mente ociosa, que se alimenta de cosas que no contribuyen (Romanos 12:2). Ocupa tu mente con cosas que instruyen. No permitas que el tiempo se te pase con un peso que te lleva a la muerte.

Las palabras malas alimentan una mente ociosa que no tiene dirección. No vuelvas tu corazón inseguro ni te pongas a consumir de todo, porque muchas veces quien se acerca a darte consejo llama bueno a todo, sin saber distinguir dónde está Dios y dónde está el diablo.

Dios es vida, y el diablo es muerte (Juan 10:10). Del peso que tengas, así vas a vivir o morir (Proverbios 18:21).

No solo menciones a Dios, mejor vive en Él.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

Esto es un acuerdo, y tú eres quien debe abrir la puerta de su corazón para que suceda. Dios toca la puerta hablando su Palabra; si tu oído no es bueno, no oyes y no abres la puerta.

Presta atención y Dios te dé entendimiento en todo (2 Timoteo 2:7).
Cristo viene ya.

Comentarios

Entradas populares