FUNDIRSE EN UN SOLO SER.

En el momento en que dos personas se casan, quedan unidas legalmente. Sin embargo vivencialmente no se "funden en un solo ser" en cuánto dicen "Sí"; apenas inician el proceso de llegar a ser uno ( vea Génesis 2:24). Mientras el proceso se realiza, cada miembro de la pareja debe sostener el matrimonio honrosamente y estimar la relación como digna y preciosa. Ambos deben tratarse el uno al otro como muy valiosos.

Nota en Génesis 2:24. Una progresión de tres pasos que demuestran como llegar a hacerse uno.



1) Dejar. A veces, una esposa se aferra excesivamente a su madre y a las opiniones de su madre sobre que debe hacer, o un marido corre a que su padre lo aconseje, cuando la pareja debería estar confiando y apoyándose el uno al otro. Si dos personas están casados pero no han dejado la casa paternal (tanto física como mentalmente), tienen que hacerlo.
2) Unirse, en términos prácticos, la palabra unirse significa pegarse el uno al otro como con  pegamento. Deben invertir tiempo para fomentar confianza.
3) Fundirse en uno. Fundirse en uno representa la completa unión de cuerpo, alma y espíritu, y eso también lleva tiempo.

Si en una relación matrimonial ambas personas son nacidas de nuevo, entonces la unión espiritual está en su lugar. La parte más difícil del proceso de "fundirse en uno" es generalmente la unidad de las dos almas: La unión de dos mentes, voluntades y conjunto de emociones. La mayoría de los problemas maritales en el reino del alma resultan del conflicto sobre la falta de comunicación, falta de entendimiento sexual, dinero, objetivos y como disciplinar a los hijos.
Todas estas cosas tienen que estar operando en el ámbito del alma en la unión matrimonial, y para hacerse uno en esa área, un marido y una esposa tienen que entregar sus asuntos a Dios y decir "Padre, si estoy equivocado, cambia mi mente o mi voluntad". Dios es el único que los conducirá a estar de acuerdo con su voluntad y su propósito.

Si cada cónyuge desea ponerse de acuerdo con el otro , no tratará de forzar al otro a ser alguien que no quiere ser, sino que será consciente de que cada uno será exactamente el ser que Dios quiso que fuera. No deben estar encontrándose defectos en todo. En cambio, compartirán sus puntos fuertes, gozarán el uno del otro, y disfrutarán el proceso de fundirse en uno.

E.R.

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