Adoptamos identidades que no son nuestras ¿Qué es lo que nos sucedió? ¿Cuál es ese pasado del cual nos aferramos tanto? ¿Qué es eso que no hemos dejado que Dios restaure? En muchas ocasiones dejamos que el pasado sea nuestro presente y un reflejo del futuro. Aceptamos que las personas digan cosas sobre nosotros basadas en lo que hicimos y en nuestra vida antes de conocer a Dios. La Palabra de Dios dice: “…todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!” (2 Corintios 5:17). Aun así, hemos adoptado una identidad que no nos pertenece… Al aceptar a Jesús en nuestros corazones, se nos ha dado el título de “Hijos de Dios”, porque hemos sido adoptados y llamados como SUYOS. Automáticamente nuestra naturaleza cambia de pecadores a perdonados. Se nos ha dado una identidad no basada en nuestro propio mérito y obras, sino basada en Jesucristo. ¿Por qué en Jesús? Porque fue Jesús quien llevó todo pecado, enf...