¿Estás corrigiendo o solo observando?
El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu Santo dice a la iglesia
pastor Asociada Mireya San
¿Sigues el fuego o el humo?
Una pregunta directa:
¿Corriges lo que ves o esperas que alguien más lo haga?
Muchos se han acostumbrado a mirar cómo se derriban los planes familiares… sin hacer nada. Observan cómo se rompen relaciones, cómo se enfrían los corazones, pero permanecen pasivos.
La familia no se puede ignorar
Una familia está formada por padres e hijos.
Y cada uno cuenta.
Ignorar a uno es debilitar a todos.
Como una mano:
cada dedo tiene su función.
Si uno falla, toda la mano pierde fuerza.
La familia debe sostener, no dividir.
El peligro de ignorar
Cuando se ignoran las situaciones, el enemigo encuentra espacio.
“El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir.”
(Juan 10:10)
El problema muchas veces no es algo grande.
Son pequeñas ideas, pensamientos y emociones mal manejadas:
- “no me quieren”
- “no les importo”
Esas mentiras abren puertas al:
- odio
- rencor
- división
Cuando la casa se convierte en campo de batalla
Sin corrección, la familia se distorsiona.
Viven bajo el mismo techo…
pero actúan como enemigos.
Las palabras se convierten en armas.
Los sentimientos dominan la verdad.
Y así se destruyen los planes que Dios diseñó desde el principio.
“Yo sé los planes que tengo para vosotros…”
(Jeremías 29:11)
Corregir a tiempo es responsabilidad
No corregir también es una decisión.
Y tiene consecuencias.
No puedes esconder lo que no hiciste:
corregir a tiempo.
David: el ignorado que Dios escogió
David fue ignorado por su familia.
Ni su propio padre lo consideró cuando llegó el profeta.
Pero lo que la familia ignoró…
Dios lo eligió.
(1 Samuel 16:5-13)
Dios no ve como el hombre ve.
Después, ese mismo David fue instrumento de sanidad para otros.
(1 Samuel 16:14-23)
El poder de las palabras
Las palabras no son neutrales:
- Las palabras correctas edifican
- Las palabras incorrectas destruyen
Una familia puede levantarse…
o caer… por lo que se habla dentro de ella.
La unidad es el diseño de Dios
“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!”
(Salmos 133)
Donde hay unidad:
✔ hay bendición
✔ hay vida
✔ hay presencia de Dios
Fuego o humo
El humo confunde.
Hace llorar… pero no deja ver.
El fuego limpia.
Consume lo que estorba.
Transforma.
La decisión es clara:
👉 No sigas el humo
👉 Sigue el fuego
No ignores lo que debes corregir.
No permitas que el silencio destruya tu familia.
Actúa. Corrige. Edifica.
Cristo viene ya.
“Presta atención y Dios te dé entendimiento en todo.”
(2 Corintios 2:7)
El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu Santo dice a la iglesia (08/Abr/26)
¿Sigues el fuego o el humo? ¿Corriges lo que ves o esperas que alguien más lo haga? Te has conformado con mirar cómo se derriban planes, proyectos familiares.
Recuerda que una familia se compone de padres e hijos, y ninguno debe ser ignorado; es necesario tomar en cuenta a cada uno. La mano se conforma por cinco dedos, y cada uno tiene su función para que pueda ser una mano que sostiene y edifica.
Por ignorar, se ha metido el diablo a destruir, robar y matar (Juan 10:10). La familia ignora cada idea que viene a sus mentes, pero si los ves, son causas ajenas a lo que sucede; son puras tonterías por las cuales se han dividido.
Siempre están involucrados los sentimientos que dicen: “no me quieren” o “no les importo”, y esas puertas se llenan de odio y rencor hacia padres e hijos (Malaquías 4:5-6; Lucas 1:17).
Esto voltea la relación familiar en la misma casa, en la misma recámara, comportándose como enemigos y destruyéndose con malas palabras, desatando muerte a los planes que Dios dio desde el principio para tener familias fuertes, y mucho más en este tiempo difícil (Jeremías 29:11).
No se puede esconder lo que no has hecho: corregir y llamar la atención a tiempo.
David fue ignorado por su padre y también por sus hermanos. El día que Dios envió al profeta a su casa para ungir a alguien que Él había escogido para sus planes, no lo mencionaron. El padre dijo: “Estos son mis hijos”, pero ninguno de ellos era el escogido.
Preguntaron de nuevo si eran todos, y el padre respondió: “Falta uno que está en el campo cuidando las ovejas”. Entonces pidieron que lo llamaran, porque el hijo que faltaba estaba siendo ignorado, pero Dios lo había puesto ahí para ser de bendición a la familia (1 Samuel 16:5-13).
David tocaba el arpa cuando Saúl era atormentado (1 Samuel 16:14-23).
Las palabras buenas corrigen, pero las malas destruyen familias enteras.
¡Cuán bueno y cuán delicioso es vivir en unidad con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo! (Salmos 133). Porque ahí envía bendición y vida eterna.
No ignores a tus hermanos ni a tus padres. No sigas el humo, porque es llorar pero no ver. Sigue el fuego, porque este consume. Quita lo que no corriges.
Cristo viene ya.
Presta atención y Dios te dé entendimiento en todo (2 Corintios 2:7).



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