¿Cómo eres realmente?
El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu Santo dice a la iglesia
Pastor Asociada Mireya San
¿Cómo eres realmente?
Tu comportamiento habla de quién eres. No solo en público, no solo donde te conviene, sino en todo lugar. Lo mismo que eres en casa, eres dondequiera que estés. El carácter no se actúa; se manifiesta.
El buen comportamiento no empieza fuera, empieza en casa, con tu espos@ y con tus hijos. Ellos leen tu rostro todos los días. La Biblia dice que el corazón alegre hermosea el rostro, pero la tristeza del corazón abate el espíritu (Proverbios 15:13).
Ese rostro es la primera y la última lectura del día para tus hijos.
Lo que transmites, eso reciben
El ánimo con el que tus hijos salen a la escuela nace en casa. El comportamiento que muestran en la escuela y en la iglesia es reflejo de lo que ven y viven contigo.
Por eso hoy se ven hijos sin interés por aprender, tanto en la escuela como en la iglesia, dos lugares clave para su crecimiento. No es solo un problema externo; es un reflejo interno.
No justifiques diciendo que “no sabes qué hacer”, cuando ves irrespeto hacia ti como padre o hacia los maestros. El problema no empieza afuera.
El rostro revela el corazón
La Palabra es clara:
“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura os estorbe.” (Hebreos 12:15)
La amargura no se queda escondida. Se refleja en el rostro, en el tono de voz, en los gritos, en la impaciencia. Y ese mal comportamiento lo aprenden los hijos (2 Timoteo 3:1-5).
No puedes corregir sin corregirte
Muchos dicen corregir a sus hijos, pero no se corrigen a sí mismos. Dios quiere intervenir, pero primero necesita que veas lo que llevas dentro (Job 34:32).
Job es un ejemplo fuerte. En público era visto como justo, pero en casa no daba testimonio a su esposa ni a sus hijos. La esposa, cansada de la situación, expresó el dolor que vivía en casa.
Espos@ e hijos saben quién eres realmente, no quien aparentas ser.
¿Qué estás sembrando en tus hijos?
¿Por qué has descuidado a tus hijos?
¿Por qué corren hacia lo malo y no muestran interés por lo bueno, aun siendo niños, adolescentes o jóvenes?
Esta es una pregunta seria:
¿Te has puesto a pensar qué será de ellos mañana?
Jesús dijo: “Separados de mí, nada podéis hacer.” (Juan 15:5)
No basta con llevar a los hijos a la escuela o a la iglesia. Otra cosa es que den fruto. Y el fruto empieza en casa.
Dios sigue siendo fiel
A pesar de todo, Dios no ha cambiado.
“Si fuéremos infieles, Él permanece fiel.” (2 Timoteo 2:13)
Puedes cambiar. No estás condenado. Pero el cambio empieza cuando reconoces la verdad, cuando corriges tu actitud y cuando acudes a Dios con humildad.
Cristo viene ya
Cristo viene ya.
La pregunta es directa: ¿cómo te encontrará?
¿Y cómo encontrará a tus hijos?
Hoy es tiempo de corregir, de sanar el corazón y de permitir que Dios transforme el carácter.
“Presta atención, y Dios te dé entendimiento en todo.” (2 Timoteo 2:7)
El carácter que hoy muestras es la herencia que mañana recibirán tus hijos. Decide hoy cambiar, para que ellos puedan crecer en luz y no en amargura.
El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu Santo dice a la iglesia (09/Feb/26)
¿Cómo eres? Tu comportamiento habla de quién eres, y lo mismo que eres en casa, eres dondequiera que estés. No es solo delante de la gente que te conviene tener un buen comportamiento.
Recuerda que donde empieza el buen comportamiento es en casa, con tu espos@ e hijos; ellos ven y leen la primera y la última lectura del día en tu cara (Proverbios 15:13). Ese es el ánimo con el que salen tus hijos a la escuela, y ese es el comportamiento de ellos en la escuela, en la iglesia… ¿Qué les estás transmitiendo a ellos?
Debe cambiar tu actitud, porque por eso hoy se ven hijos faltos de interés para aprender en la escuela, y lo mismo sucede en la iglesia, dos lugares importantes de aprendizaje para su crecimiento. No justifiques que no sabes, porque los miras irrespetuosos contigo como padre o con los maestros, en ambos lugares, en la escuela y en la iglesia.
Mira tu rostro, porque es el reflejo del corazón donde hay amargura (Hebreos 12:15). Porque te desesperas cuando las cosas no salen como tú esperas; gritos salen de tu boca, y ese mal comportamiento lo traen tus hijos (2 Timoteo 3:1-5).
¿Los vas a dejar así, con ese mal comportamiento? Dices corregir, y tú sigues sin corregirte. Dios quiere intervenir, pero no ves lo que llevas dentro de ti (Job 34:32). Job no veía cómo se portaba en casa; en la calle era luz y en su casa no daba testimonio a su esposa e hijos. La esposa le dijo: “Muera ya el hombre que está en casa”; espos@ e hijos saben quién realmente eres.
¿Por qué has descuidado a tus hijos? No puedes ver que no tienen interés por lo bueno, porque corren a lo malo, teniendo edades de niños, adolescentes y jóvenes. ¿Te has puesto a pensar en qué va a ser de ellos?
La Palabra de Dios dice: “Porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5). El mundo como está y sin Dios. Una cosa es que lleves a tus hijos a la escuela y a la iglesia, y otra cosa es que den fruto.
Cristo viene ya. ¿Cómo te encontrará en ese momento, y al igual que a tus hijos? A pesar de todo lo que eres, Dios sigue siendo fiel, y puedes cambiar si acudes a Él (2 Timoteo 2:13).
Presta atención, y Dios te dé entendimiento en todo (2 Timoteo 2:7).


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