¿Quién te habla cuando oras?

 

El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu Santo dice a la iglesia

Pastor Asociada

¿Quién te habla cuando oras?

A veces, cuando te acercas a orar, otra voz aparece. El enemigo aprovecha ese momento para recordarte heridas, ofensas y personas que te lastimaron, con el fin de desviar tu oración.

Entonces la oración deja de ser fe… y se convierte en dolor.
Y una oración nacida del dolor, del resentimiento o de la ofensa ya no sube como adoración, porque el corazón no está en paz.

Cuando la ofensa toma la voz

La ofensa comienza a poner palabras en tu corazón. Te hace hablar desde la herida, no desde la fe. Por eso la Palabra nos advierte:

“El que perdona la ofensa cultiva el amor.” (Proverbios 17:9)

Jesús mismo nos dio el mayor ejemplo. En la cruz, en medio del dolor más profundo, dijo:

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Lucas 23:34)

Perdonar no es justificar lo que te hicieron. Perdonar es decidir soltar el resentimiento y la ira para que esa herida ya no gobierne tu vida.

El perdón sana el corazón para volver a orar

Cuando perdonas, sanas. Y cuando sanas, recuperas la paz.
Y cuando hay paz, la oración vuelve a ser clara y dirigida por Dios, no por la herida.

El Espíritu Santo no te habla para condenarte, sino para mostrarte dónde te equivocaste y llevarte al arrepentimiento. Arrepentirse es reconocer lo incorrecto —palabras, actitudes o acciones— y volver al camino correcto.

Volver al Padre

El hijo pródigo es un reflejo claro de esto. Cuando recapacitó y volvió a casa, no fue rechazado. Fue recibido. El padre lo vistió, lo restauró y declaró:

“Mi hijo estaba muerto y ha revivido; se había perdido, pero regresó.”

El arrepentimiento del hijo fue sincero:

“Pequé contra el cielo y contra ti.” (Lucas 15:18)

Ese arrepentimiento restauró su corazón… y su relación.

No ores desde el dolor

Seguir orando desde la ofensa no traerá solución. Solo prolonga la herida.
Por eso Dios dice:

“Inclina tu oído a mis palabras.” (Proverbios 4:20)

Necesitamos un corazón entendido para discernir entre lo bueno y lo malo (1 Reyes 3:9), entre la voz de Dios y la voz del dolor.

Job: cuando Dios revela lo que no vemos

Job hizo una oración poderosa:

“Enséñame lo que yo no veo; y si hice mal, ya no lo haré más.” (Job 34:32)

Hay cosas dentro de nosotros que no vemos, pero Dios sí. Job pensaba que estaba bien, hasta que tuvo un encuentro real con Dios. Entonces dijo:

“De oídas te había oído, pero ahora mis ojos te ven.” (Job 42:5-6)

Y reconoció lo que llevaba dentro. Aborreció lo que no agradaba a Dios y se arrepintió.

Decide quién te habla cuando oras

No permitas que la ofensa sea la voz que gobierne tu oración.
Permite que Dios te hable, que el Espíritu Santo te guíe y que la paz vuelva a tu corazón.

Cristo viene ya

Cristo viene ya.
Es tiempo de orar con un corazón limpio, perdonado y sensible a la voz de Dios.

“Presta atención, y Dios te dé entendimiento en todo.” (2 Timoteo 2:7)

👉 Hoy es el día para soltar la ofensa, sanar el corazón y volver a orar escuchando la voz de Dios. La oración dirigida por el Espíritu trae restauración, paz y vida.






















El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu Santo dice a la iglesia (28/Ene/26)

¿Quién te habla cuando tú oras? El diablo te recuerda personas que te lastimaron para que desvíes la oración en ese momento, por el dolor de la herida. La ofensa te empieza a poner palabras en tu corazón para que las hables. La oración ya no es de fe, sino de dolor, y eso ya no lo escucha Dios.

Perdona al que te ofende (Proverbios 17:9). Jesús, en la cruz, dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Perdonar es una decisión de soltar el resentimiento y la ira hacia alguien que te ha hecho daño. Es sanar para que esa acción no tenga control en ti y puedas seguir adelante con paz.

El Espíritu Santo te recuerda en dónde te equivocaste, y esto te lleva al arrepentimiento. Esto es reconocer lo incorrecto, ya sea por palabras o acciones. Vuelve tu corazón a la paz para orar, y que quien te hable sea Dios. Vuelve al Camino.

El hijo pródigo, al recapacitar y volver a casa, escuchó al padre, quien lo recibió, lo vistió y lo metió a casa, y le dijo: “Mi hijo estaba muerto y ha revivido; se había perdido, pero regresó.” El hijo fue restaurado en su corazón. Arrepentido, dijo: “Diré a mi padre que pequé contra el cielo (Dios) y contra ti.” (Lucas 15:18).

No sigas orando desde el dolor, porque eso no traerá la solución. Inclina tu oído y oye que Dios te hable (Proverbios 4:20). Busca tener un corazón entendido para discernir entre lo bueno y lo malo (1 Reyes 3:9).

Job dijo: “Enséñame lo que yo no veo; y si hice mal, ya no lo haré más.” (Job 34:32). Hay cosas que están en nosotros que no vemos, pero Dios sí. Creemos que estamos bien, pero Job así pensaba, hasta que llegó el momento en que se dio cuenta de que no era como la gente lo llamaba.

“De oídas te había oído, pero ahora mis ojos te ven; por tanto me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza.” (Job 42:5-6). Aborrezco, dijo Job, lo que llevaba adentro.

No dejes que al orar te hable la ofensa; permite que Dios te hable y que te guíe el Espíritu Santo en tu corazón.

Cristo viene ya. Presta atención, y Dios te dé entendimiento en todo (2 Timoteo 2:7).

Comentarios

Entradas más populares de este blog

✨¿Qué Amas y Qué Odias? La Mentira Te Seca, la Verdad Te Libera✨

💬 Deja de Hablar Tanto de Dios... Y Comienza a Oírlo de Verdad

💪 ¿Cómo Están Tus Fuerzas? ¡Despierta, Cristo Viene Ya!