SOMETE TUS PENSAMIENTOS A CRISTO



---Por lo demás, hermanos, todo lo puro, todo lo verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Filipenses 4:8  

Palabras del Apóstol Pablo a los Filipenses siguen siendo verdaderas, sabias, y vigentes para nosotros, el cuerpo de Cristo. 

Nuestra mente es el campo de batalla del Diablo. Aquí es donde viene a poner pensamientos contrarios a la Palabra de Dios; pensamientos que luego nos lleven a hablar lo contrario a lo que dice Dios de nosotros. 

Cada palabra que sale de nuestra boca primero fue un pensamiento. En otras palabras, los pensamientos se pueden llegar a convertir en palabras si les demos atención; sean para nuestro beneficio o nuestro perjuicio. Por eso, Filipenses 4:8 dice: 
     
 Por lo demás, hermanos, todo lo verdadero, todo lo honesto, todo lo justo,  todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.    

La parte final del versículo nos indica que nosotros podemos controlar nuestros pensamientos. Dice, “en esto pensad” ¡usted decide!   

2 Corintios 10:5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.  
Una vez más, la parte final del versículo dice: llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. 

¿Cuáles son esos pensamientos o argumentos que tienen que ser sometidos a Cristo? 
--Cada pensamiento que no esté en línea con la Palabra de Dios 
--Cada pensamiento que traiga desanimo 
--Cada Pensamiento que nos aleje de la verdad de la Palabra 
--Cada pensamiento que nos lleve a dudar de la Palabra  
   
¿Quién es Cristo? La Palabra Juan 1:1,  Juan 1:14  

Así que, usted puede llevar todo pensamiento a que se someta a Cristo (La Palabra)  

¿Cómo puede llevar cautivos los pensamientos a Cristo?
--Hablando lo que dice la Palabra acerca de esos pensamientos 
**No se pueden derribar o atacar pensamientos con pensamientos. En otras palabras, los pensamientos erróneos tienen que ser derribados al hablar (confesar la Palabra).  
Hagamos un ejercicio. Comience a contar en su cabeza los números del 1 al 10. Cuando llegue al diez diga su nombre en voz alta. ¿Qué paso con los números que estaba contando en su cabeza? ¿Se pararon verdad? ¿Por qué? Porque una palabra hablada interrumpió ese “pensamiento.” Así es cuando vienen pensamientos malos, al hablar la Palabra de Dios esos pensamientos son cancelados “sometidos a Cristo,” la Palabra.  



Ya no tenemos motivos para que el Diablo gane ventaja sobre nosotros. Al contrario, ahora dominamos nuestros pensamientos y podemos decidir que pensar.





Pastora Nuvia Hughes 
   
    

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