Por Yirel Pacheco
Colosenses 1:3-6

Quiero ser como Tu,
 porque él quiere ser como yo.

Ser padre es una de las responsabilidades más grandes que pueda existir. Uno como padre debe de darles ejemplo a sus hijos. El 95 % de los hijos crecen con el anhelo de ser como su papa, quieren ser igual que él y esto demanda que los padres se esfuercen para poder darles un buen ejemplo a sus hijos.

En los últimos años la figura paterna ha fracasado rotundamente. ¿Por qué debe de ser así? ¿Quién dice que no hay todavía padres ejemplares?

La figura paterna en muchas ocasiones se ve puesta en juego por la manera en que muchos padres han respondido a sus deberes con su familia.
Un padre no es sólo el que da manutención a los hijos; cualquiera puede dar un monto de dinero al mes. Un verdadero padre es que el que se prepara para ser una persona ejemplar que ama y siempre estará ahí incondicionalmente. Queramos o no, nuestras acciones y decisiones del presente pueden determinar nuestro futuro, aún más si hablamos del futuro de nuestros hijos.  

¿Verdaderamente valoramos el regalo de Dios? 

Los hijos son el mejor regalo de Dios; son una recompensa. Vea Salmos 127:3. 
Ser padre demanda esforzarnos el doble, porque no solamente debemos de ser mejores para nosotros como personas, sino porque hay alguien más que nos está observando e imitando lo que hacemos.

El mejor ejemplo de cómo debe de ser un padre es el ejemplo que Dios nos da. Él nos enseña la manera de perseverar con la crianza de los hijos. Dios jamás se da por vencido. Siempre cuando un hijo se va, él siempre va en su búsqueda y nunca nos pierde de su dulce mirada. Dios siempre tiene las palabras correctas para corregirnos y para consolarnos. Dios siempre está preparado para cualquier situación y para cualquier conversación. Dios es el único que nos puede enseñar a como ser un padre.

Si eres padre, aprende del mejor.




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